La vida cristiana se define por una profunda transformación que involucra morir al pecado y vivir para Jesús. En este estudio, exploraremos cómo el apóstol Pablo habla de la muerte al yo y la vida nueva que recibimos a través de Cristo. Morir para nosotros mismos y vivir para Él es el llamado central de todo creyente, un proceso que nos lleva a una relación más íntima con Cristo y a vivir de acuerdo con sus enseñanzas.
1. Morir al pecado:
La primera parte de morir y vivir para Jesús es renunciar al pecado y a las viejas maneras de vivir. La muerte al pecado es esencial para ser un seguidor de Cristo, ya que Él mismo nos ofrece libertad de la esclavitud del pecado.
Romanos 6:6
"Sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado como esclavos."
Explicación:
Este versículo muestra que, al ser crucificados con Cristo, nuestros viejos deseos y prácticas pecaminosas son derrotados. La crucifixión de Cristo nos libera de la esclavitud del pecado, permitiéndonos vivir una vida que honra a Dios.2. Dios nos tiene con vida para cumplir Su voluntad
2. Vivir para Cristo:
Una vez que hemos muerto al pecado, estamos llamados a vivir para Cristo. La vida cristiana no se trata solo de evitar lo malo, sino de entregar nuestra vida completamente a Él, buscando su voluntad en todas las áreas de nuestra vida.
Versículo:
Gálatas 2:20
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
Explicación:
Este versículo refleja lo que significa vivir para Cristo: ya no somos nosotros quienes vivimos, sino Cristo en nosotros. El enfoque cambia de nuestro yo a Él. La vida cristiana es una manifestación del amor de Cristo en nosotros y a través de nosotros.
3. La esperanza de la resurrección:
La muerte al pecado y la vida en Cristo no solo tienen implicaciones aquí en la tierra, sino que también nos ofrecen una esperanza futura: la resurrección. Vivir para Cristo nos asegura una vida eterna con Él.
Versículo:
Filipenses 3:10-11
"A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación en sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de los muertos."
Explicación:
Pablo expresa el anhelo de conocer el poder de la resurrección de Cristo. La esperanza cristiana no es solo una vida nueva en la tierra, sino también la promesa de la resurrección y vida eterna con Él. Al morir a nuestra vida vieja y vivir para Cristo, estamos anticipando la vida gloriosa que nos espera.
Reflexión Final:
Morir al pecado y vivir para Cristo es un proceso continuo y transformador en la vida de todo cristiano. A través de la muerte al yo, la obediencia a la voluntad de Dios y la esperanza en la resurrección, somos llamados a vivir con un propósito eterno. El reto es vivir esta verdad día a día, manteniendo el enfoque en Jesús como nuestro modelo y salvador.
EJERCICIO.
Dedica un tiempo en oración y reflexión sobre las áreas de tu vida donde aún no has muerto al pecado. Pide a Dios que te dé la fuerza para morir a esos viejos hábitos y vivir de acuerdo con Su voluntad. Escribe tres formas específicas en las que puedes vivir más para Cristo esta semana, ya sea en tus relaciones, tu trabajo o en tus pensamientos.